El silencio no es mi idioma.

sábado, diciembre 02, 2006

Prefiero los caminos a las fronteras

Las fronteras son líneas imaginarias que se trazan en los confines de un país y que lo separan del o de los países vecinos, delimitando así el territorio en el que se puede ejercer la soberanía de cada cual. Los límites de un país pueden ser demarcados por tierra, mares, ríos, accidentes geográficos u otros. Etimilógicamente la palabra "Frontera" remite al "frente de la batalla".

Nuestras vidas están repletas de fronteras de todo tipo que delimitan nuestras acciones. Las fronteras idiomáticas nos impiden comunicarnos con todos aquellos con quienes no interpretemos un idioma en común, las culturales nos diferencian a través de nuestras gastronomías, nuestras danzas o nuestras religiones, las sociales separan a los que pueden de los que sueñan poder y finalmente las fronteras más tangibles de todas, aquellas que separan a los pueblos como ninguna otra, bases militares, puentes, controles, vizados, pasaportes, documentaciones, mercaderías en tránsito, barreras, controles de equipaje, relleno de formularios, largas colas, banderas patrias y estandartes, de ambos lados.


Dios inventó la primer frontera al expulsar a los primeros habitantes del paraíso estableció un límtite. De esto podemos desprender dos enseñanzas claras, la primera es que las fronteras son una penitencia que se impone contra la voluntad de los hombres, la segunda es que Dios creyó que estaba expulsando a Adán del paraíso, pero cuando Adán comió la manzana eligió seguir con Eva, para Adán el paraíso era precisamente allí donde Eva estuviese, sin importar de que lado de la frontera.


Las fronteras tienen una sola función práctica que se corresponde con la máxima política de Nicolás Maquiavelo: "divide y reinarás", si los pueblos están atomizados es más sencillo dominarlos, invadirlos, imponerles una cultura, un idioma y una moneda extranjeras. El sueño de una patria grande ha fracasado, el sueño de muchos hombres se desvanece ante los promotores del provincialismo y la faena territorial, el sueño de José de San Martín, de Simón Bolivar, del Ché Guevara, de José Martí, de Salvador Allende y de Emiliano Zapata.


A lo largo de mi vida he cruzado muchas fronteras en varios continentes y no recuerdo una sola donde haya notado un cambio abrupto entre lo que había de un lado y del otro de los controles. Los habitantes de la Quiaca tienen muchas más similitudes con los habitantes del sur de Bolivia que con cualquier habitante de Buenos Aires. Un habitante de los Países Vascos posiblemente tenga muchas más similitudes con alguien de Bayona que con alguien de Madrid y un Siberiano con un Mongol antes que un Moskovita. Si cada kilómetro andado se vincula con el siguiente y este con el siguiente, ¿quién establece los límites?, ¿quién dice hastá aquí llegamos?.


¿Hasta cuando los Argentinos seguiremos alimentando el odio hacia los chilenos?, ¿hasta cuando los chilenos seguirán aliementando el odio hacia los argentinos?. ¿Acaso no somos dos pueblos con la suficiente madurez como para darnos cuenta de que ese odio, fue infundado a ambos lados de la coordillera por sendos Gobiernos militares con ansias de expansión encontradas?.

Somos una sola raza mestiza, desde el sur del Río Bravo hasta las Islas Malvinas. Desde hoy y para siempre, renuncio a la nacionalidad Argentina para volver a nacer en una patria distinta, una patria grande.

Me declaro Latinoamericano.

Ramo



"Imagina que no hay países, no es difícil.
Nada por qué matar ni morir, ni religión tampoco.
Imagina que todo el mundo vive en paz.

Me puedes llamar soñador, pero no soy el único.
Espero que algún día nos acompañes.
Y el mundo estará unido."

John Lennon