El silencio no es mi idioma.

domingo, diciembre 10, 2006

El mejor enemigo es el enemigo muerto














Hace una semana que el General Augusto Pinochet entró en coma, y desde ese momento no hago otra que esperar la noticia de su muerte.
¿Hasta cuándo vamos a dejar que los genocidas mueran de muerte natural, recluidos en sus lujosas casas, sin una sentencia terrenal?.
Hoy, a los 91 años Augusto Pinochet se fue para siempre de este mundo. La noticia me alegra, pero también me llena de interrogantes.

¿Quién hará justicia por las cientos de personas son fusiladas de manera sumaria en medio del estado de sitio y el toque de queda, en los días siguientes al golpe de estado del 11 de septiembre de 1973?.

¿Quién hará justicia por el centenar de sindicalistas y dirigentes ejecutados en Calama, Copiapó, la Serena y otras ciudades por una "Caravana de la Muerte", que encabezó el general Sergio Arellano?.
¿Quién hará justicia por el asesinato del General Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, al estallar una bomba en su aotomóvil en la ciudad de Buenos Aires durante su exilio, el 30 de septiembre de 1974?.

¿Quién hará justicia por los 119 detenidos y desaparecidos de la denominada "Operación Colombo" ?.

¿Quién hará justicia por el atentado del 6 de octubre de 1975 contra el ex líder democrático Bernardo Leighton (ex vicepresidente de Chile) y su esposa en Roma?.

¿Quién hará justicia por la denominada "Operación Cóndor" y por los miles de desaparecidos que engrosan las listas de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay?.

¿Quién hará justicia por el diplomático español Carmelo Soria, cuyo cadaver fue encontrado el 16 de julio de 1976 a los pies de un cerro, al tiempo de haber sido detenido por un comando de la Dina que encabezaba el coronel Jaime Lepe?.

¿Quién hará justicia por el asesinato del ex canciller socialista Orlando Letelier y su secretaria Ronnie Moffit, cuando una bomba estalló en su automóvil en el centro de Washington el 21 de septiembre de 1976?.

¿Quién hará justicia por los 14 campesinos asesinados y sepultados en los hornos de cal de una mina abandonada en Lonquén, al oeste de Santiago de Chile, el 30 de noviembre de 1978?

¿Quién hará justicia por el líder socialdemócrata Tucapel Jiménez, degollado en las afueras de Santiago, el 25 de febrero de 1982, tras ser apresado por agentes de la CNI (Central Nacional de Informaciones), al mando del mayor Alvaro Corbalán?.

¿Quién hara justicia por el dirigente democristiano de los transportitstas Mario Fernández López, torturado en un cuartel de la CNI (sucesora de la Dina), el 18 de octubre de 1984?.

¿Quién hará justicia por el "caso de los degollados", en el que el sociólogo José Manuel Parada, el profesor Manuel Guerrero y el dibujante publicista Santiago Nattino, miembros del proscrito Partido Comunista, aparecen degollados el 30 de marzo de 1985?.

¿Quién hará justicia por el "caso de los quemados", donde el fotógrafo Rodrigo Rojas muere quemado y la estudiante Carmen Gloria Quintana resulta con graves quemaduras, cuando una patrulla militar los impregna en combustible, el 2 de julio de 1986?.

¿Quién hará justicia por el asesinato del eriodista José Carrasco, editor internacional del semanario izquierdista Análisis, el obrero comunista Felipe Rivera, el profesor Gastón Vidaurrazaga y el publicista Abraham Muskatblit, ametrallados el 8 de septiembre de 1986?.

¿Quién hará justicia por la denominada "Operación Albania" donde agentes de la CNI ejecutan a 12 miembros del clandestino FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez), los días 15 y 16 de julio de 1987?.

¿Será acaso DIOS el encargado de hacer justicia?. Si DIOS piensa y actúa como los representantes de sus filiales terrenales, podemos estar seguros de que Augusto Pinochet gozará de impunidad eterna.

El Vaticano intervino fervientemente para que Pinochet fuese liberado tras su detención en Gran Bretaña, alegando "razones humanitarias", pareciera que para el Vaticano algunos son más "humanos" que otros.

En octubre de 1988 el representante de DIOS en la tierra visitó Chile. Pinochet y el Papa Juan Pablo II salieron a los balcones de "la moneda", con la jerarquía católica chilena a sus espaldas. Ese mismo recinto, 15 años antes era bombardeado por aire y tierra, en uno de los golpes de estado más sangrientos de ls historia latinoeamericana, golpe que contó con el apoyo de los EEUU y de la Iglesia Católica. Desde ese mismo balcón, el entonces presidente de los Chilenos, Salvador Allende, defendía a tiros con una hidalgía admirable la autoridad democrática que el pueblo le había entregado en las urnas, que unas horas más tarde se vería derrotada por el terror y las botas.

El 18 de febrero de 1993, con motivo de las bodas de oro matrimoniales de Augusto Pinochet, Juan Pablo II le enviaba una carta de la que extraigo: "Su Santidad conserva el conmovido recuerdo de su encuentro con los miembros de su familia con ocasión de su extraordinaria visita pastoral a Chile", y "como prenda de abundantes gracias divinas, con gran placer imparto, así como a sus hijos y nietos, una bendición apostólica especial".

Augusto Pinochet comulgó hasta sus últimos días y se fue de este mundo con la extremaunción.

Yo pisaré las calles nuevamente
de lo que fue Santiago ensangrentada,
y en una hermosa plaza liberada
me detendré a llorar por los ausentes


Ramo

5 Comments:

Blogger RAMO said...

Algunas horas después de escribir este descargo leo en CLARIN:

En medio de esas escenas, la Iglesia católica pidió "serenidad y cordura" a ambos grupos. "No podemos vivir anclados en el pasado. Es necesario enfrentar este momento con profunda serenidad", dijo a radio Cooperativa el obispo Alejandro Goic, titular de la Conferencia Episcopal chilena.

Como siempre, a los hijos de puta no les conviene mirar para atrás.

Ramo

9:50 PM

 
Blogger El Campeon de Bragado said...

Miraba la tele desde la cama y al enterarme de la noticia di un grito de alegría. Sin embargo mi mujer me dijo: ¿Y ahora de qué sirve que esté muerto, si el chabón safó de todo lo que hizo? Claro que mejor muerto que vivo. El problema es que antes el terror era su figura, esa foto en blanco y negro con la mayor cara de hijo de puta que puede alguien tener. Desde hoy, el terror son todos los que estaban llorándolo en la puerta del hospital y tirándole botellas de agua a los periodistas chilenos que todavía no podían sentirse libres de decir "Murió el ex-dictador"

10:24 PM

 
Blogger david santos said...

Hola!
Es verdad. Los mejores amigos san los muertos.
Gracias.
Hasta siempe

12:07 PM

 
Blogger MaleNa said...

No comente este post, pero he hablado de semejante asesino.

No sentis la pureza del aire.


Feliz Navidad. :)

6:20 PM

 
Blogger Juan Manuel said...

Ramo, te explico algo y te dejo una pregunta.
Con respecto a la relación entre la Iglesia y la dictadura chilena, cabe destacar que el marxismo es intrínsecamente anticristiano, por lo cual es lógica la postura frente a la guerra contra el terrorismo y la subversión. Es lógico que comulgara hasta su muerte Pinochet, porque no hay pecado en combatir a los enemigos de Cristo.
"El mejor enemmigo es el enemigo muerto" es una frase violenta de por sí, por lo cual no veo de qué te horrorizás tanto ante las muertes de los simpatizantes de izquierda.
Fue una guerra, de mierda como todas las guerras, y murió mucha gente de los dos bandos. Lo triste quizás sea, como dice siempre Emi, que a pesar de los errores no aprendamos nada y sigamos pensando en venganzas y muerte.

La pregunta que te dejo es: quién condena a Rodolfo Walsh por el atentado terrorista en Coordinación Federal, del cuál él fue mentor??
Quién condena a nuestro presidente y su camarilla, periodistas y demás políticos TODOS pertenecientes a organizaciones terroristas que actuaron en Argentina??

Vos querés y amás la revolución socialista... fijate la filiación política de los líderes del mundo, y cómo la izquierda latinoamericana les hace el caldo gordo y les entrega TODO.
Las revoluciones son violentas y su objetivo siempre es llegar al poder por la fuerza... hay que bancarse al enemigo y no llorar como nenes.

3:19 PM

 

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